"La promesa de Villèlia" en el Museo del Patio Herreriano de Valladolid

Moisès Villèlia 31 enero 2026

La Galeria Marc Domènech cede una escultura de Moisès Villèlia para la exposición

“La promesa de Villèlia” es la primera exposición institucional individual de cierta escala dedicada al artista en casi 30 años. Arranca cronológicamente en 1954, con su “Homenaje a Blume”, perteneciente a la ACAC. Fue aquel un año importante, pues realiza su primera individual en el Museo de Mataró y entabla amistad con Joan Brossa. Aunque Villèlia no frecuentaba los corrillos artísticos, era muy respetado por sus colegas creadores. Su obra despertó el interés de artistas de gran relevancia, como Miró o Ferrant. Este último, meses antes de morir, escribió sobre la obra aún joven de Villèlia, un bellísimo escrito del que ha sido tomado el título de la exposición.

Villèlia perseveró en el uso de materiales “no acreditados”. A la minuciosa talla de diferentes maderas, como cerezos, nogales, caobas o melis, seguirán los tallos de cebolla y las fibras de chumbera, y empiezan a abrirse también camino las cañas de arundo, con las que se afianzará el lenguaje que le hizo tan célebre, no sin antes haber trabajado también la materia industrial, como el alambre de acero. No es fácil asocial los materiales a una cronología concreta; sí conviene situarlo, en líneas generales, en el ámbito del concentrado tratamiento de la madera, a la que aplica leves y precisas zonas de color y que ensambla por medio de hilos o cuerdas. Encontró su mayor fortuna en la relación entre la línea y el espacio, que llevó a un singular refinamiento, y en los saltos de escala mostró una destreza encomiable. A pesar de la naturaleza prosaica del material, ya consolidado el bambú, dotó a su práctica de una sutileza clamorosa.

La promesa de Villèlia
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"La promesa de Villèlia" en el Museo del Patio Herreriano de Valladolid

Moisès Villèlia 31 enero 2026