27 noviembre 2025 - 30 enero 2026

Henri Michaux, Hessie

Éternité des gestes

La exposición Michaux/Hessie. Éternité des gestes analiza por primera vez la relación, tanto en el terreno formal como en el conceptual, que la obra de Hessie (nacida Carmen Lydia Duric, Jamaica, 1933 – París, 1917) tuvo con la de Henri Michaux (Namur, 1899 – París, 1984). Con más de 40 obras entre aceites, gouaches, bordados y collages, la muestra traza un amplio recorrido por la obra de ambos artistas con un doble objetivo: por un lado quiere explorar la irradiación del trabajo de Michaux en la obra de Hessie y cómo este le sirvió de estímulo; y por otro, pretende dar a conocer el trabajo de Hessie, una artista extraordinaria y muy desconocida por el público general. De hecho, esta es la primera vez que un conjunto de obras tan representativo de su carrera puede verse en Cataluña.

Fabienne Dumont, en el texto del catálogo, describe la relación de los dos en los siguientes términos: «Para Henri Michaux, «el arte es el que ayuda a salir de la inercia»; para Hessie, un «arte de la supervivencia» (…). La aproximación de estos dos universos subraya una exploración de lo proliferante (…). Estas dos obras vivas y cautivadoras nos sumergen en una lectura meditativa, una liberación de la escritura, una grabación de las fuerzas y de los caos de lo mental.” Precisamente, esta muestra ilustra cómo las distintas aproximaciones que estos dos artistas adoptaron para expresar y describir plásticamente las profundidades de su pensamiento dieron lugar a un conjunto de obras que a menudo comparten los mismos aspectos formales. Mientras Michaux, desde los años 50 hasta los 80, se decantaba por una actividad febril y unos procesos creativos basados ​​en la rapidez, para ‘viajar’ al inconsciente y negarle a la razón el dominio que ejerce sobre todas nuestras actividades creativas; Hessie, en cambio, especialmente a lo largo de los años 70, apostaba por la calma repetitiva y se sumergía en la lentitud del bordado de cientos de puntos en telas de algodón con una finalidad similar – «El tiempo permite dejar viajar los pensamientos» predicaba – pero, sobre todo, lo hacía con el objetivo de desenmascarar la sociedad y la vida que le rodea. Para Hessie, la costura se convirtió en un vehículo de lucha y denuncia. Según ella «en nuestras vidas estamos rodeados de rejas por todas partes, incluso en el caso de nuestras ambiciones y nuestros logros. A veces son rejas invisibles. Y yo he hecho visibles las rejas.» Esta dualidad entre un universo acelerado, el de Michaux, y uno ralentizado, el de Hessie, encuentra su máxima representación en dos filmes presentes en la muestra: la película de Éric Duvivier Images du monde visionnaire (1963) en la que Michaux reconstruye las alteraciones provocadas por el consumo de alucinógenos; y Trans Perce Survie (1974), un filme de Mythia Kolesar en el que se nos muestra los rituales simples, libres y lentes de Hessie. Tal y como Dumont nos dice en el texto del catálogo “la inmersión de ambos artistas en una repetición del gesto extiende la experiencia y alcanza un estado inefable, en beneficio de la creación de signos primarios”.

De hecho, son estos ‘signos primarios’ y su interés por el sueño, la locura y la obsesiva necesidad de sobrepasar los límites de la razón que encontramos en Michaux que, a pesar de ser también un artista solitario, independiente y no adscrito a ningún movimiento o grupo, le convirtieron en un artista prácticamente de culto. Aparte de Hessie, Michaux fue venerado y seguido por otros muchos artistas, poetas y escritores. Entre ellos, podríamos destacar a Jean Paulhan, Alain Jouffroy, Serge Sautreau, André Velter, Jean Dubuffet, Joan Miró, Francis Bacon, Zao Wou-Ki, Antoni Tàpies, Georges Noël, Roberto Matta, Miguel Rué, Manuel Duque, Apel·les Fenosa o, incluso, conseguir Mercè Rodoreda, quien lo admiraba profundamente, aunque no consiguió llegar a conocerle personalmente. Sus libros Viajes y flores y La muerte y la primavera, están llenos de ecos Michauxianos. La exposición, con el objetivo de mostrar la proyección que el trabajo de Michaux tuvo en otros artistas de su entorno, dedica también una sala a mostrar obras de algunos de los artistas mencionados.

 

 

Escribía todavía “en migajas”. Me era impossible componer de un tirón, ampliamente. Todo se hacía por pequeños aportes, por palabras aisladas, trozos de frases, aproximaciones, por correcciones a veces a la palabra que había acudido media hora antes, pero jamás por varias frases enteras seguidas. Esos pequeños trozos, por otra parte, al cabo de tres semanas “tenían” un tema, que la aguja de un Norte inolvidable había dirigido secreta aunque sabiamente.
Henri Michaux, Misérable Miracle, 1956*
[Cita escogida por Hessie y publicada en el catálogo de su exposición en el Museo de Lund, Suecia, en 1978]
La escritura lineal, poema de nudos donde la memoria desgrana como un rosario a través del tiempo; eternidad de los gestos que abarca los mundos multiplicados por el deseo de sobrevivir – videntes y no videntes se reúnen en un llamado a los sentidos táctiles – el vacío lleno – ausencia y presencia de materia que deja entrever o adivinar otros abismos, vegetaciones en espirales, lianas de luz, de flexibles. La alusión al espacio se encuentra a través de la materia.
Hessie, Noeuds & Ligatures, París, Centre national des Arts plastiques, 1983

Obras

Henri Michaux

Sans titre (foule), 1951

Henri Michaux

Sans titre, 1957-1958

Henri Michaux

Dessin Mescalinien, c.1956-57

Henri Michaux

Sans titre

Henri Michaux

Sans titre, 1975

Henri Michaux

Sans titre, 1981

Vistas de la exposición

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Catálogo